viernes, 11 de junio de 2010

Energía eólica sin recurrir a nuevas torres eléctricas

La energía total almacenada en el viento es cien veces superior a las actuales necesidades de la población mundial.No sorprende, por tanto, que entre 2006 y 2010, la electricidad generada de la energía eólica haya crecido a nivel global a un ritmo medio del 21%. En 2009, este crecimiento llegó incluso a superar el 30%. En este momento ya representa el 2% del suministro energético total. A este ritmo de expansión, la capacidad mundial de generación eólica se duplicará cada tres años. La energía derivada del viento ha pasado de ser una técnica marginal a ocupar un lugar destacado en los recursos energéticos gracias a los 11.000 millones de euros de inversiones anuales. China es actualmente la locomotora del negocio de la energía eólica, dado que, durante los últimos cuatro años, ha duplicado su capacidad de producción cada doce meses. Además del incremento de capacidad, en los últimos veinte años, las turbinas eólicas multiplicaron su potencia por cien, pasando de 25kW a 2,5 MW. Hoy en día, las mayores turbinas alcanzan los 7MW.


Este incremento de potencia ha facilitado una reducción del 5% de los costes energéticos. El aumento del tamaño de las turbinas ralentizó las rotaciones, reduciendo el riesgo que éstas representaban para las aves. A una velocidad rotatoria de 12 vueltas por minuto, la tasa de mortalidad de las aves es ahora prácticamente inexistente.

Aunque, al principio, la energía se obtenía principalmente de los vientos de montaña y del litoral, cada vez se genera más electricidad costa fuera, hasta un 20%. La velocidad del viento en la costa es superior y más uniforme. Estamos intentando aprender a almacenar la energía en lugar de centrarnos solamente en el crecimiento. Las alternativas más creativas incluyen el aprovechamiento de las corrientes de aire mediante cometas y la creación de piezoelectricidad a través de las hojas artificiales.A medida que la energía eólica cobra protagonismo en nuestra oferta energética y crece la innovación en el sector, los presupuestos en I+D y la creación de empleo crecen de forma paralela. Para 2012 se espera que más de un millón de personas trabajen en empresas dedicadas a la energía eólica.

La innovación

Aunque los beneficios del viento frente a los combustibles fósiles, como el petróleo y el carbón, están fuera de toda duda, hay ciertas desventajas. Las estructuras y las turbinas dependen de metales térreos raros.

Si el 30% de la energía mundial dependiera del viento, habría una clara escasez de estos metales. Dado que a cuanto mayor es la altitud, mayor es la fuerza del viento, cada vez encontramos más torres eléctricas a gran altitud. El coste de las torres eléctricas que recogen energía eólica a gran altura puede ascender a un millón de dólares.Es en este contexto donde los investigadores franceses Nicola Delon, Raphaël Ménard y Julien Chopin han creado una solución acorde a los principios de la Economía Azul: sostenibilidad es la capacidad de responder a las necesidades básicas con los recursos disponibles.Hay millones de torres eléctricas en el mundo. Las que más abundan son las que se utilizan para las transmisiones de telefonía móvil que, en su mayoría, funcionan con generadores diésel.Las torres más antiguas se utilizan para transmitir energía de alto voltaje; su ubicación suele ser objeto de polémica, ya que se teme que vivir en una zona cercana incrementa el riesgo de padecer cáncer.Mientras las investigaciones sobre los riesgos sanitarios avanzan y los gobiernos adoptan las medidas preventivas necesarias, el innovador diseño del equipo de Encore Heureux y Elioth, sucursal de I+D de la firma francesa de ingeniería Iosis, estudia instalar turbinas eólicas en las torres eléctricas.

Las torres recorren casi 160.000 millas (257.495 kilómetros) de tendido eléctrico a lo largo y ancho de EEUU. Se calcula que en Reino Unido la cifra de torres eléctricas asciende a 78.000 y, en India, el Ministerio de Medio Ambiente estima que éstas superan el millón.Además de suponer un ahorro en inversiones y contaminación visual, el cableado que va desde el generador a la red se reduce de unos cuantos kilómetros a unos pocos metros. La propuesta es tan práctica y sencilla que podría convertirse en un elemento fundamental de la generación eléctrica.

Valor añadido

Urban Green Energy, una empresa joven ubicada en Nueva York que colabora con la operadora de telecomunicaciones francesa Alcatel-Lucent, pretende aplicar esta idea en los repetidores de telefonía móvil. Esta iniciativa elimina la necesidad de tener generadores eléctricos in situ, que dependan de combustible diesel. Los generadores eólicos de Alcatel-Lucent utilizan la potencia desde su ubicación, lo que representa una oportunidad óptima para la red de telefonía móvil.

No obstante, casi todas las torres eléctricas se encuentran en áreas remotas en las que no hay captadores de energía. El proyecto propuesto por los tres investigadores, conocido como Wind-It, consiste sencillamente en trasladar la energía eólica adicional a la red ya existente.Los ingenieros apenas han tenido tiempo para hacerse a la idea y se sienten incómodos por el hecho de que nadie hubiera pensado antes en algo así.

Los expertos en energía eólica han comenzado a evaluar el potencial; según un estudio de la red eléctrica francesa, si todas las torres contaran con turbinas eólicas, se podría generar un 15% más de las necesidades energéticas del país.Esto equivale a la construcción de seis plantas nucleares cuya construcción tardaría una década y sería cinco veces más costosa, sin contar con los gastos de gestión de residuos nucleares o la garantía estatal según la cual todos los ciudadanos asumen el riesgo en caso de que se produjera una catástrofe nuclear.

Mejoras

El uso de las actuales torres, sobre todo los pequeños generadores de eje vertical que encajan en las actuales estructuras metálicas, puede mejorar con sistemas que controlan la dirección del viento, orientando la energía a los generadores.

Existen dos alternativas: o integrar este sistema a las actuales torres o incorporar la idea a las nuevas. La instalación del mecanismo resulta muy sencilla y se puede aplicar en cualquier rincón del planeta. Sólo sería necesaria la acción favorable a esta iniciativa de las agencias gubernamentales y de las empresas eléctricas, y que los empresarios se decidan a integrar y mantener este mecanismo a la red eléctrica.

Gunter Pauli es autor de ‘The Blue Economy’